Lizette Ruiz
Nacido en Medellín en 1932, Fernando Botero fue el
segundo de los tres hijos de la pareja formada por David Botero Mejía y Flora
Angulo de Botero. Aunque en su juventud estuvo durante un corto lapso de tiempo
en la Academia de San Fernando en Madrid y en la de San Marcos en Florencia, su
formación artística fue autodidacta. Sus primeras obras conocidas son las
ilustraciones que publicó en el suplemento literario del diario El Colombiano,
de su ciudad natal.
Ochenta años después podemos disfrutar de sus obras
en el Palacio de Bellas Artes. Parte de su colección de esculturas están fuera
del palacio donde cientos de turistas y locales disfrutan de ellas se toman fotografías. La gente se
enamora de las figuras regordetas que aunque redondas, nada les sobra, siempre
firmes.
La exposición ocupa completamente las galerías
libres de los 3 pisos. La temática del circo es algo recurrente pero también
podemos observar escenas de la vida cotidiana, el clérigo e incluso unos bodegones
muy interesantes igual de regordetes. Es difícil encontrar a una artista que
produce obras tan originales y que se puede identificar en todo el mundo. No es
solo gente obesa es todo un estilo.
Entre 1961 y 1973 fijó su
residencia en Nueva York. Luego vivió en París, En 1964, Fernando Botero hizo sus primeras incursiones en el
campo escultórico con obras como Cabeza de obispo, figura que, hecha en pasta
de aserrín y con ojos de vidrio, tenía claras reminiscencias de la imaginería
colonial barroca. Fernando Botero posa junto a una de sus obras
La exposición habre sus
puertas a partir de las 10 de la mañana y tanto los adultos mayores como los estudiantes
pueden entrar gratis directamente en la entrada sin pasar por la taquilla. Las
filas suelen ser larga espero la espera vale la pena. Los visitantes toman
fotografías dentro del recinto siempre y cuando paguen un permiso por ello
igual en taquilla. La seguridad del lugar es impresionante por lo que no se
recomienda intentar eludirla y tomar fotos sin pagar el permiso requerido.
En 1977 expuso sus bronces por primera vez en el
Grand Palais de París. Tras cuatro decenios de labor interrumpida, su
reconocimiento en el campo escultórico se hizo también universal Pero no solo eso, Apoteósica fue la exposición
de sus enormes esculturas en los Campos Elíseos en París durante el verano de
1992, y en el año siguiente en la Quinta Avenida de Nueva York, en Buenos Aires
y en Madrid y hoy esta en el Distrito Federal.
.
Convertido ya en uno de los artistas vivos más
cotizados del mundo, Botero no ha dejado nunca, sin embargo, de alzar la voz
contra la injusticia y de mantener su arte en línea con la realidad histórica y
social. Un ejemplo de esto es una de sus más recientes series pictóricas, la
que realizó sobre las torturas cometidas por los marines en la cárcel iraquí de
Abu Ghraib .Presentada en 2005 en el Palacio Venecia de Roma, la fuerza de esta
colección de cincuenta lienzos
mostró esta otra faceta de critica que incomodo a más de uno al mostrar
hombres siendo torturados o abusados sexualmente. .Esta es una exposición que es una oportunidad
única y estará en nuestra ciudad hasta el 17 junio.


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